Probablemente no exista en el mundo un símbolo más famoso y a la vez tan ambiguo como la esvástica. Utilizado desde hace miles de años por pueblos tan dispares como nórdicos, celtas, egipcios o hindúes, pasó a la fama a partir del siglo XX donde adquirió un nuevo significado tras ser adoptado por el partido nacional-socialista alemán. El término español «esvástica» proviene del idioma sánscrito suastíka (que en letra devanagari se escribe स्वस्तिक), que literalmente significa ‘muy auspicioso’o buena fortuna.
Ya desde hace muchísimos siglos atrás, este símbolo era utilizado usualmente en culturas orientales como el hinduismo; donde se atribuía el símbolo a distintos dioses creadores y destructores (Brahmá o Shivá, por ejemplo). También en el budismo podemos encontrar este símbolo, por ejemplo grabado en el pecho de algunas representaciones de buda y sobre estatuas y templos, en la escritura china, la esvástica significa "todo" o "eternidad". En estas culturas también es asociada a los cuatro elementos: Tierra, Fuego, Aire y Agua. Y a los cuatro puntos cardinales del mapa.
La utilización contemporánea de este símbolo en occidente viene de la telépata y médium Helena Petrovna Blavatsky, quien aseguraba que tras haber realizado un viaje a Shangshung en el Tíbet occidental, había sido iniciada en una doctrina secreta, donde aprendió los misterios de los siete símbolos esotéricos, dentro de los cuales el de mayor poder era la esvástica. Ella escribió varios libros intentando dejar por escrito todo el conocimiento aprendido, libros como Isis sin velo y La doctrina secreta. Estas obras llegaron a influenciar en gran medida a personajes como: Gandhi, Gauguin, Kandinsky, Thomas Edison o Einstein entre otros muchos artistas, escritores, poetas, filósofos, psicólogos y científicos.
Según Blavatsky, cada ciclo de la creación a estado asociado a siete etapas de la evolución humana. Etapas que llama razas fundamentales. "La raza que renace la primera y asciende hasta la luz, es la llamada Aria... es ella quien custodia la evolución espiritual de la humanidad". Y el símbolo asociado a dicha raza es la rueda solar, es decir la esvástica. Estas ideas fueron tomadas por numerosas organizaciones iniciáticas germanas como la Sociedad Thule.
Existen numerosas formas de la esvástica en función de el número de brazos que posean, tres brazos (triskel), cuatro brazos (esvástica o cruz gamada), seis, nueve o doce (esvástica flamígera). Del mismo modo que es encontrada en multitud de culturas como las ya mencionadas al comienzo, ejemplo de ello es el lau buru vasco, que viene a significar cuatro cabezas.
Sea cual sea la interpretación de dicho símbolo, la mayor parte de los autores están de acuerdo en un punto: Que la esvástica tuvo un origen ario, y que siempre es interpretada como un símbolo de poder como el fuego o el rayo, ya sea este visto como Zeus o Thor en occidente o como Manu o Brahma en oriente.
Posteriormente, este símbolo fue adoptado por el partido nacional-socialista alemán, para los cuales significaba lo siguiente: "En ese símbolo vemos el significado de la lucha por la victoria del hombre ario".
Los oficiales de las SS mandaban investigadores por todo el mundo para tratar de desentrañar los orígenes de dicho símbolo. Estos investigadores llegaron a lugares como Tíbet, donde el budismo esotérico reverenciaba la esvástica y también pretendían encontrar lo que ellos denominaban la "Atlántida aria".
Así pues la esvástica tendría dos formas de giro, una hacia la derecha y otra hacia la izquierda, como podemos apreciar en la imagen. La interpretación de estos dos giros es que; cuando se trata de una esvástica dextrógira, representaría las fuerzas masculinas, y cuando es levógira, se trata de un símbolo femenino. Aunque a pesar de ello existen otras muchas interpretaciones dependiendo de la cultura y la civilización a la que se refieran.



















